Rozar el disimulo o emplearlo en cuestiones que carece de importancia es la modesta comunicación con prisa que acaba metiéndose la pata.
A una posterior reflexión con o sin prisa, se evalua semejante disparate que funciona sin problemas aunque con la comprensión recíproca.
Con suficientes datos para no apresurarse en otras situaciones patecidas, y no tomárselo como un olvido.
Ya que es algo que se emplea en numerosas ocasiones según que ambientes y canales puede ser que sea una buena indeseada costumbre sí o no inusual.

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